martes, 20 de octubre de 2015

Las primeras señales de la Muerte


Durante la transición de esta escena, se enfocan varios objetos que tienen un protagonismo para nada desestimable en la película:

    - El colgado: durante los créditos iniciales vemos que, en el cuarto de Alex, a tras luz de la ventana iluminada por un rayo, un objeto de decoración (el pequeño esqueleto que vemos al principio de los créditos) formará la silueta de un colgado.
    - El avión: ¿es casual que Alex tenga un modelo en miniatura dela aeronave que cambiará su vida para siempre?
    - El banderín: en él podemos leer una palabra clave para pensar el destino que le aguarda a Alex. La acepción de fighting en español es lucha. En otras palabras, esta será la condición que deberá sostener continuamente Alex para poder sobrevivir.
    - El ventilador: a través de él descubriremos la primera señal que recibirá Alex.
    - El reloj: al igual que Marco Licinio Craso, una figura política muy importante para la antigua Roma, Alex desoirá el vaticinio de su señal y se verá envuelto en un viaje que sólo tiene boleto de ida.

    La secuencia, además, no es azarosa sino selectiva, debido a que pone de relieve un orden. El plan de la muerte, de este modo, parece anunciarse desde el inicio, como si requiriera extrapolarse al público, para hacerlo partícipe de la misma experiencia del protagonista: resolver un enigma que depende de las escasas señales que recibe.
    En este sentido, a partir de aquí el público será copartícipe de una experiencia donde deberá apelar a todo su ingenio para avanzar en la aventura que protagoniza Alex.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cuento sobre 'The Matrix'


Los alumnos de 5º A de Ciencias Sociales del Instituto Domingo Faustino Sarmiento pueden remitirse al siguiente enlace de descarga para proveerse de los temas del cuento de la UNIDAD 3.

El Oráculo: ¿Qué destino le aguarda a Neo?


Durante la visita de Neo al Oráculo, una pista nos sugiere cuál es el camino que hasta el momento recorrió: la aparición de la figura del ciego. Antes de subir al ascensor, Morfeo y Neo se topan con un ciego que los saludo con amabilidad. El encuentro azaroso, incluso, hasta casual, se convierte por metonimia en una alusión que no debemos ignorar. Neo, en otras palabras, es como un ciego: no sabe hacia dónde va ni cuándo llegará al lugar que, probablemente, tampoco conoce, pero recuerda de algún modo.
    Algo o alguien guía a Neo y Neo prosigue su camino adentrándose cada vez más en el meollo de su pregunta original: ¿qué es la Matrix?; en la pregunta que lo conduce indefectiblemente a otra pregunta, tal vez, más importante: ¿quién es él?
     Un ciego, ciertamente, no puede decir quién es él, pero puede decir quién fue alguna vez, en el caso de que alguna vez haya conocido el mundo por la inmediación de sus propios ojos. Pero, si este no es el caso, todo lo que un ciego puede decir sobre él o sobre el mundo, es una mera reproducción del concepto que otras personas le han ayudado a formar acerca de él o del mundo. Por este motivo, podemos entender la circunstancia peculiar que envuelve a Neo y cómo a través Morfeo se ha formado un concepto acerca de su primer mundo y del mundo fuera de la Matrix, y lo que es más importante, de la promesa de un nuevo mundo que encarna Sion.
     No es casual, al respecto, que el Oráculo le llame de entrada la atención sobre un aspecto que desconoce Neo: ¿quién es él? La inscripción antigua que nos remonta al oráculo de Delfos y a la aciaga función que cumplía la Pitonisa: augurar el futuro y la suerte de los viajeros que se acercaban a consultar su suerte; se trama a través de una inscripción famosa que en Neo despierta nuevas incógnitas: CONÓCETE A TI MISMO. El desconocimiento, en el que hasta el momento se ha encontrado sumergido Neo, se convertirá en una meta a vencer, una meta que lo conducirá, incluso, a romper la mentira de Morfeo.
    La única realidad que le aguarda a Neo es descubrir que él es solo un programa que integra un programa más grande, una consciencia relativamente autónoma que debe volver a reencontrarse con la verdadera esencia de la creación. Las máquinas, en este sentido, no se encuentran divorciada de la naturaleza del hombre, sino que forman una parte fundamental de su naturaleza, porque es connatural al hombre crear sus medios de vida y, en esa misma creación, reconocerse. Por lo tanto, en este olvido que se vuelve consciencia, en este abandono que se convierte en reencuentro, Neo necesariamente deberá dar con el Rigpa, es decir, con la esencia primordial de todas las cosas. De acuerdo con el budismo tibetano, en el Rigpa tendría lugar la cesación del sufrimiento, la cesación a la que están expuestos los hombres por el sólo hecho de estar escindidos de su verdadera consciencia. En consecuencia, cuando Neo se asuma como programa, tendrá la posibilidad de reescribir el gran programa del que forma parte, y cambiar la historia, que no es otra cosa que el destino de los hombres.

¿Qué es lo real en 'The Matrix'?


¿Qué es lo real?, es la pregunta que se nos formula en esta escena donde se duplica la experiencia de simulacro que se realiza a través de la Matrix. Para Morfeo, lo real es el cataclismo que asoló el mundo a finales del siglo XX, el estado catastrófico del que intenta reponerse el ser humano mientras busca una respuesta a su miserable destino: ¿acaso el fin de la opresión del mundo de la máquina? Paradójicamente, Sion, como descubriremos en las posteriores películas de la saga, es un mundo plagado de tecnología, un mundo, en otras palabras, dependiente de los constreñimientos de las máquinas, que aparecerán multiplicadas por doquier.
    Las máquinas, en Matrix, son una prolongación ortopédica de los humanos, su necesaria imbricación para poder desplegarse sobre la hostilidad creciente de un mundo moribundo, sobre los terrones de tierra agrietada e infértil que se desperdigan por encima del horizonte, un horizonte renegrido por el apabullante gris ceniciento de los copiosos nubarrones que bloquean la luz del sol. Por lo tanto, la libertad que Morfeo le ofrece a Neo es una mentira condescendiente, una indulgencia soporífera para aliviar el golpe que se enmarca dentro de una nueva prisión: Sion. Neo, en consecuencia, está condenado a romper con los impedimentos y restricciones de una prisión que se encuentra dentro de otra prisión: la de la mente encerrada dentro del cuerpo y la del cuerpo encerrado dentro de la ilusión de la Matrix.
    Las paredes de metal de Sion son como las paredes virtuales de la Matrix, un grueso pliegue de realidad que separa a los humanos de otra realidad, la realidad que se asoma en la intemperie: el afuera, el horror, la opresión. Dentro de Sion se olvida cómo es el mundo, porque Sion es el mundo, es decir, Sion ha reemplazado al mundo por una coartada más agradable acerca de lo que fue, es o será el mundo de ahora en adelante. Por este motivo, Morfeo apela todo el tiempo al mito para sostener su mentira, una mentira en la que él genuinamente cree: el elegido.
    Sin embargo, desde el punto de vista de Neo, la realidad o lo real se trama a través de una experiencia ligada a los sentidos, esto es, a través de una experiencia básicamente instintiva que requiere de una reduplicación de su experiencia en la Matrix. Por este motivo, Neo no puede concebirse a sí mismo fuera de la Matrix, fuera del cascarón del huevo que hacía tolerable el mundo o que, mejor dicho, le permitía ignorarlo. Al romper la cáscara que lo contiene, al igual que una madre protege a su bebé mientras está dentro de su vientre, Neo se encuentra desligado del mundo. Pero, al despertar, Neo descubre un mundo intolerable y una verdad que deberá maquillar del mismo modo en que Morfeo la maquilló: no hay esperanza, pero hay una profecía que augura un futuro mejor.
    La misión de salvar a la humanidad, entonces, se convertirá en la excusa que les permitirá a ambos escapar de la intemperie, que les permitirá a ambos ser contenidos por los gruesos muros de Sion, el segundo sueño luego del primer sueño, la segunda mentira, necesaria, tal vez, para soportar el desarraigo de la primera mentira.

Neo a través del espejo


La referencia a Lewis Carroll no acaba con la alusión a Alicia en el país de las maravillas, sino que se multiplica alrededor de un juego constante con el problema que plantea este relato: ¿qué es el país de las maravillas? Esta pregunta es reformulada con la consabida interrogante que acosa a Neo y lo conduce a refugiarse en la figura de Morfeo para responderla. De hecho, el refugio en Morfeo no se trata de una apelación casual, sino de otra referencia a la narrativa de Carroll: ¿acaso Alicia no penetra en el país de las maravillas luego de abandonarse en un sueño?
    En la antigua Grecia, Morfeo representa al sueño, pero no se trata de un dios emparentado sólo con el mundo onírico, sino también con la muerte. Por eso se dice que Morfeo y Tanatos son dioses gemelos, las dos caras de una misma moneda. Al abandonar la Matrix, Neo muere y despierta en otra realidad. La pregunta, entonces, es: ¿cuál es la realidad en la que despierta Neo?
    Las concavidades intestinas de Sion ciertamente parecen gozar de una enorme vitalidad, con sus paredes aigarradas del resplandor del fuego que alumbra sus cavernas porosas, pero el panorama que rodea a Sion, así como sus instalaciones permeadas por los tonos azules o grises que se desprenden del frío metálico de sus máquinas, nos sugieren que Sion es un espacio muerto. Por lo tanto, Neo, al despertar, no descubre un mundo lleno de vida, sino un mundo sesgado por la sombra de la muerte.
    El mundo en el que Neo despierta se parece al inframundo y, al igual que éste, se encuentra despojado de un atisbo de esperanza. La empresa de Neo, en consecuencia, parece estar frustrada antes de comenzar, antes de emprender su descubrimiento fundamental: ¿cuál es el rol que Neo debe cumplir en los caprichosos planes del destino?
    La primera parte de la película, por ende, trama un descenso despojado de libertad, porque a pesar de que Neo ha descubierto parte de la verdad, a pesar de que ha llegado a elaborar una idea aproximada de lo que es la Matrix, aún se encuentra atado a un mundo miserable y despojado de la posibilidad de realizar sus sueños.
    El sueño de Neo fue haber formado parte de un sistema que retroalimentaba a un complejo mecanismo que permitía que las máquinas continuaran con vida, pero al abrir los ojos y encontrarse con el rostro de Morfeo, Neo descubre que aún no se ha despertado del todo, que los quicios de la pesadilla aún continúan vigentes, porque el verdadero mundo de los hombres se encuentra tan devastado como la mentira de la Matrix.